Gisele Corboud Dao
¿Por qué comencé a escribir el texto que finalmente daría nacimiento a este libro?
Sencillamente fue porque tenía una gran necesidad de entender el porqué de lo que me estaba pasando y como había llegado a aquella situación tan caótica en mi vida.
La mejor forma que hallé fue la de trasladar mis pensamientos al papel, pero esta vez en lugar de utilizar los pinceles lo hice mediante el teclado de mi ordenador.
Con ello pude analizar paso a paso todos los sucesos que se habían ido sumando a lo largo del tiempo, mientras permitía que mi personalidad se viera totalmente ahogada bajo la presión del ente dominante que fue el padre de mis hijas.
Al tiempo que iba avanzando en su elaboración, mi voz se hizo cada vez más fuerte, convirtiéndose en un auténtico y pavoroso grito final. Este fue el que me liberó totalmente de las ataduras emocionales bloqueadas al concluir mi escrito que titulé “Manifiesto femenino”.
Con aquel título solo quería resaltar que una mujer estaba manifestando sus pensamientos como una forma de llamar la atención ante unos hechos cada vez más evidentes sobre el maltrato psicológico en el ámbito matrimonial.
El título escogido por el editor “Lágrimas que ahogan” jamás me gustó, ya que el mensaje final que me interesaba transmitir al mundo entero era el siguiente:
"desde el amor hacia uno mismo y al todo, puedo salir victoriosa del esclavismo emocional en el que he estado sumergida al igual que otras muchas más personas."
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